Hoy te quiero hablar sobre el miedo y el miedo es una bendición para progresar, siempre va a existir y por tal razón no busco decirte cómo eliminarlo, sino cómo manejarlo y transformarlo en uno de los motores más poderosos con los que cuentas para generar riqueza y prosperidad en tu vida.
El miedo es la plataforma sobre la cual te darás cuenta de que estás hecho, que tan altas son tus metas y qué tan profundo tu deseo de alcanzarlas y superarlas. Es la energía que podrá transformarte de un ser normal a un ser extraordinario. Como tú quieres ser parte de las minorías que más ingresos ganan y que mejor vida llevan, sabrás al final que el miedo es, como ya lo dije, una bendición para progresar y para saber de qué estás hecho.
Supongamos que tienes un hijo y que una noche te dice que irá a una fiesta en las afueras de la ciudad. Sabes que irá en el carro, que hace poco obtuvo su licencia para conducir, que habrá consumo de alcohol y que es posible que regrese con varios de sus amigos. Es el ser más preciado que tienes, no sólo has depositado toda su confianza sino las expectativas de que tenga una vida feliz y prospera mejor que la tuya. Es natural que tengas miedo de que algo malo le ocurra ya sea en el camino de ida o de vuelta, no es para menos, hay muchas historias amargas que te llegan a tu mente en el momento que te despides de él. En esa situación puedes tener dos tipos de conversación con tu hijo, la primera: transmitirle todos tus temores y decir cosas como estas; no manejes rápido porque puedes perder el control del carro, si tomas y manejas te vas a accidentar, tus amigos son irresponsables y te van a distraer, la ruta que vas a tomar es la más peligrosa, vete mejor por la carretera antigua, mejor no vayas a la fiesta.
Puedes, en resumen, poner en palabras todo lo que te atemoriza y decírselo convirtiendo todo lo que pasa por tu mente en algo real sin que hubiera sucedido sin que tu hijo hubiera siquiera recibido de tus manos las llaves del carro. Una segunda posibilidad de conversación es una en la que predomine lo positivo y siempre con un mensaje optimista en la mente de tu hijo, no miedos o temores adicionales a los que ya puede tener él por la expectativa de la fiesta; ten cuidado en el camino, sé que te irá bien porque ya aprendiste a conducir, sabes que no debes ingerir alcohol porque vas al volante ni exceder los límites de velocidad en especial en la nueva autopista, disfruta de tu fiesta y de tus amigos aquí te esperamos.
Hay miedos en todo esto, posiblemente sí, pero no se los has expresado a tu hijo ni los has puesto en palabras, no los has hecho reales ni convertido en una realidad mediante lo expresado, has dado más importancia al hecho de que quieres que tu hijo disfrute la fiesta con responsabilidad y que lo esperas en casa en vez de pensar que es más seguro que no salga, no salir siempre será más seguro, no arriesgarse o asomarse al mundo será siempre la salida más fácil pero es el camino a la pobreza mental y material. Vencer los temores en cambio, es el camino hacia riquezas maravillosas.
Si el miedo se te pasa por la cabeza, ten la precaución de que no se te pase por la lenguaMiedos todos los sentimos, pero reitero es determinante no declararlo. Si vives con miedo transmitirás miedo e inseguridad, si tus pensamientos son pobres irradiaras pobreza, si nunca aprendes a apalancarte y a convertir el miedo en energía creadora, olvídate de cambiar tu realidad. Recuerda, hay personas que se lanzan en paracaídas desde un avión y no les da miedo, otras personas le tienen miedo a salir de su casa. hay quienes en una sola transacción por internet negocian millones de dólares y otros le temen a pagar un servicio público de 30 dólares o encender siquiera la computadora.
Cuando algo te dé miedo pregúntate si realmente está pasando ahora o si solo estás trayendo al presente una experiencia negativa de tu pasado o la expectativa de lo que podría ocurrir en el futuro, lo único que debe ocuparnos es el un presente sin miedos y la mejor forma de acabar con un miedo o como mínimo reducirlo es ponerle un competidor al lado contra el cual compararlo.
Piensa en este ejemplo simple: estás en una casa grande, sola, a oscuras y hay una gran tormenta, quieres ir a la cocina que está al otro extremo del cuarto en el que te encuentras por un vaso de agua, le temes a toda la escena; la soledad, la tormenta y la oscuridad. La idea no te agrada, decides que irás solamente si te estás muriendo físicamente de sed, no solo si tienes un poco de sed, irías también a la cocina si te estuvieras muriendo de hambre, no solo si tienes algo de hambre.
Supón que no estás solo que estás con tu novio o novia y él o ella te pide que vayas a la cocina, pues tiene un antojo, cualquier cosa. Quieres complacerla es tu motivación en ese momento y terminas haciéndolo. La idea es que el lado de las motivaciones pese mucho más que el lado de los miedos. Siempre habrá algo que te haga ir al otro lado, algo por lo que valga la pena cruzar lo oscuro y desagradable, lo incierto. No intentes alejar el miedo, invítalo a tu vida, disfrútalo, se desvanece como lo hace un trozo de hielo bajo el sol.
Cuanto más le temas al temor mismo, cuanto más luches para que no se presenten tus miedos, tanto más se presentaran, ten siempre esto claro; la aparición del miedo te produce más miedo y hay dos posibilidades: que te nuble y te bloquee o que su misma aparición te inspire para vencerlo y te dé incluso más fuerza para descubrir nuevas aptitudes tuyas, aprendizajes novedosos y transformadores.
No evites el miedo ponle un competidor fuerte al lado, por ejemplo: tu negocio o emprendimiento, que el miedo sea tu estímulo más fuerte, no lo ignores encáralo y úsalo como combustible para tus iniciativas. Te aseguro que eso será mucho más útil que decir: ¡Ahí llegó el miedo de nuevo para arruinarme! Trata de que te apalanques con una emoción, no dejarte destruir por ella, acepta la presencia del miedo no le temas, disfrútalo, aceptación no es resignación, es entender que el miedo al igual que la lluvia, seguirán llegando, solo que cuando vuelva a llover ya sabrás qué hacer con el agua.
Recuerda, algún día te reirás del miedo que hoy más te agobia tal y como te ríes de los fantasmas y monstruos de mil cabezas que podían invadir tu cuarto durante la noche cuando eras un niño. Es mucho más inteligente obsesionarse por encontrar una motivación que obsesionarse por erradicar un miedo y es increíble saber que en nosotros está la cura a nuestro mal.

Comentarios
Publicar un comentario